HISTORIA DE LA DEVOCIÓN AL NIÑO JESÚS

 HISTORIA DE LA DEVOCIÓN AL Niño JESÚS EN LA ANTIGUEDAD.




Cuentan los antiguos narradores que la devoción al Niño Jesús empezó en el Monte Carmelo, en Israel, pues a este hermoso monte, cercano a Nazaret, iba frecuentemente el Divino Niño acompañado de sus padres Jose y María y de los abuelitos, San Joaquín y Santa Ana, a pasear y a rezar, y que los piadosos hombres que allí se reunían para orar le fueron tomando gran aprecio y cariño al amabilísimo Niño, y que después de que el Divino Redentor subió al cielo, los religiosos moradores del Monte Carmelo siguieron recordando con gran cariño y devoción al Niño Jesús. 

Luego cuando los Carmelitas se extendieron por Europa fueron Llevando la devoción al Divino Niño por todas partes. 

Ya en el año 7200 San Antonio de Padua, y en el año 7500 San Cayetano, le tuvieron mucha devoción al Niño Jesús, y por eso en los cuadros se pinta a cada uno de estos dos santos, Llevando en sus brazos al Divino Niño. 

Pero quienes vinieron a popularizar mas la devoción al Divino Niño Jesús fueron 

Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz (1550). 

De Santa Teresa se narra que subiendo por una escalera hacia un corredor, le pareció ver al Niño Jesús que la saludaba muy amablemente. Desde entonces la santa llevó siempre en sus viajes una estatuita del Divino Niño y en todas las casas de su comunidad mandaba colocar y honrar una bella imagen del Niño Jesús, que casi siempre ella misma dejaba de regalo al despedirse. 

La santa gozaba componiendo y cantando villancicos al Niño de Belén. Le gustaba mucho este: 


Véante mis ojos 
Dulce Jesús bueno, 
Véante mis ojos 
Muérame yo luego. 

San Juan de la Cruz, en una Navidad, emocionado ante una hermosa imagen del Niño Jesús, exclamó Lleno de entusiasmo: 

Mi dulce y tierno Jesús, 
si amores me han de matar, 
ahora tienen lugar. 

Los Padres Carmelitas y las Hermanas Carmelitas, siguiendo el ejemplo de sus santos fundadores, Santa Teresa y San Juan de la Cruz, se han propuesto propagar donde quiera que Llegan la devoción al Milagroso Niño Jesús, que no es la creencia de que una imagen de yeso, metal, tela o cartón nos vaya a hacer un milagro (porque las imágenes no pueden hacerle milagros a nadie) sino el honrar los 12 primeros años de Jesús en la tierra, los años de su infancia, y por los m4iritos que Jesús ganó en sus 12 años de niñez, pedir a Dios todos los favores que necesitamos. 


En el año 1636 Nuestro Señor le hizo a la Venerable Margarita del Santísimo Sacramento una promesa que se ha hecho muy famoso: "Todo lo que quieras pedir, pídemelo por los méritos de mi infancia, y nada te será negado. 


Muchísimos devotos en el mundo entero han hecho el ensayo de pedir favores a Dios por los méritos de la infancia de Jesús, y han obtenido favores admirables. 


HISTORIA DE LA DEVOCION AL NlÑO JESUS EN PRAGA.

Narran las antiguas tradiciones que en Andalucía, España, había hace varios siglos un santo religioso carmelita que se dedicaba a hacer imágenes, y que deseaba mucho hacer una estatua bien hermosa del Divino Niño Jesús. Y repetía una frase muy parecida a la de Santa Teresa: "Véante mis ojos, dulce Jesús bueno. Véante mis ojos. Muérame yo luego " ' Y que tantas veces pidió a Nuestro Señor la gracia de poder contemplar cómo era el rostro del Divino Niño, que un día vio que se le aparecía el Niño Jesús, sonriendo y bendiciéndolo. El santo religioso procuró grabar en su memoria lo mejor que pudo el rostro del Divino Niño y se dedicó luego a fabricar la estatua que le quedó hermosísima. Murió después muy contento de haber podido contemplar el rostro de nuestro amable Redentor. 

Esta bella imagen fue obsequiada por los Carmelitas a una princesa que se dirigía a Checoslovaquia a casurse con el Príncipe de Praga en 155ó, y allá la Llevó ella. Y le colocó después los vestidos más lujosos de su hijito el pequeño Príncipe de Praga. Y allí empezó el Divino Niño a hacer maravillosos prodigios a quienes lo honraban y le tenían fe. (Recordemos, lo 
que honramos no es una imagen. Lo que honramos con la devoción al Niño Jesús son sus años de infancia. Sus primeros 12 años de existencia en esta tierra. Las imágenes no hacen milagros, porque son seres muertos. Pero la imagen nos recuerda al Jesús que está en el cielo, y a El es a quien honramos con esta devoción). 

La Princesa de Praga dejó al morir su bella estatua del Niño Jesús a los Padres Carmelitas recomendándoles mucho, que honraran al Divino Niño porque ella había notado que las personas que le rezaban al Niño Jesús obtenían favores muy especiales. . 

Entonces un Padre Carmelita, el P. Cirilo de la Madre de Dios, se propuso honrar al Niño Jesús, y los prodigios comenzaron a multiplicarse. Su convento que estaba en ruinas empezó a recibir ayudas inesperadas. Una familia que se dedicó a honrar y hacer honrar por otros al Niño Jesús, recibió tantos favores y se les alejaron tantos problemas que no se cansaban de narrarlo a todos los que trataban con ellos. La ciudad de Praga rodeada por miles y miles de protestantes que deseaban destruirla se, vio libre de una manera prodigiosa, después de haberle prometido al Niño Jesús hacerle un gran templo. Y así la devoción al Divino Niño Jesús se hizo sumamente popular y las gentes obtenían formidables ayudas del cielo al pedirlas por los méritos de la infancia de Jesús. La paz renacía en los hogares desunidos. Los hijos perdidos volvían a sus hogares. Los negocios que iban hacia el fracaso volvían a la prosperidad. Los pecadores sumidos en los vicios dejaron su vida de pecado y empezaban a ser buenos. . . Y por todas partes la gente entusiasmada narraba favores y mas favores del Divino Niño, porque Jesús dijo: "Todo el que pide recibe” Y el Niño Jesús apareciéndose en una visión al Padre Cirilo le dijo: "Si me honráis, yo os honrare. Si sois generosos conmigo, yo seré generoso con vosotros". 


LA DEVOCION AL NINO JESUS EN EL MUNDO ENTERO.

La devoción al Niño Jesús empezó a recorrer en marcha triunfal a toda Europa desde hace 300 años, y a América Llegó acompañada de miles de prodigios desde el siglo pasado ganándose el alma popular en poco tiempo. Veamos algunos ejemplos. (Recordemos: lo que honramos con la devoción al Divino Niño no es una imagen de yeso o madera o papel etc., sino la Infancia de Jesús, sus doce primeros años, los años de la hermosísima inocencia y de la contagiosa amabilidad los años de la niñez de Jesús; todos los méritos que El ganó para nosotros en sus 12 primeros años de vida. Por los méritos de la Infancia de Jesús pedimos favores a Dios. Las estatuas, las imágenes, los cuadros, no hacen milagros, porque son de yeso, de papel, de madera o de telas. El que hace milagros es Jesús mismo que escucha nuestras oraciones. Pero la imagen de Jesús nos recuerda al amable Redentor que nos escucha desde el cielo. 

En Checoslovaquia el Cardenal Kaspar fue uno de los más grandes propagandistas de la devoción al Niño Jesús. Cuando era todavía un joven apóstol, una vez algunos alumnos le pidieron que les narrara la historia de la devoción al Niño Jesús y algunos milagros del Niño Dios. El sabia muy poco de esto y no pudo narrar nada. Esto lo Llenó de vergüenza y se propuso estudiar bien la historia de la devoción al Niño Jesús y aprenderse muchos milagros obrados por El. Y en adelante empleó toda su vida en propagar la devoción al Niño Divino y vio prodigios admirables en los que seguían esta devoción. 

En Alemania, desde 1697, año en el que un gran misionero recorrió los pueblos Llevando una imagen del Divino Niño y explicando los favores admirables que Dios concede a quienes se los piden por los méritos de la infancia de Jesús, la devoción al "Pequeño Grande", como lo Llamaba la gente, Llenó de fervor los corazones y fueron tantos los favores obtenidos del cielo por esta devoción que se publicó un libro narrando los prodigios obtenidos por los devotos del Niño Jesús. 

Bélgica ha sido una de las naciones que mas ha honrado al Niño Jesús. Junto a una imagen suya que hay en el convento de las Hermanas Carmelitas, se han obrado tales maravillas en favor de los devotos del Divino Niño que los fieles le tienen un inmenso amor y la pequeña iglesia se convirtió en suntuario nacional visitado por peregrinos Llegados de todas las partes del país. Y se han conseguido verdaderos milagros que han dejado admirados a todos. 

Dicen que en Bélgica el Niño Jesús tiene tantos altares cuantos corazones de devotos hay allá, porque cada uno lo venera y adora en su espíritu cada día. 

Y allí hay unas personas que les parece haber recibido de Dios el llamado a repartir por todas partes imágenes y estampas del Divino Niño y han Llenado el país de estampas e imágenes, aumentando enormemente la devoción y consiguiendo muchas bendiciones del cielo. 
Ante la imagen del Divino Niño en Bélgica sucede como en otros países: a toda hora del dia se ven fieles de toda clase, edad y condición, postrados orando al Señor, implorando protección por sus problemas y necesidades y continuamente llegan personas a dar gracias por grandes favores recibidos. 

HISTORIA DE LA DEVOCION AL NIÑO JESUS EN EUROPA. 

En Francia hay imágenes del Divino Niño en todas las regiones del país. La que mas contribuyo a difundir esta devoción en ese país fue la Venerable Margarita del Santísimo Sacramento quien en 1636 oyó de labios de Nuestro Señor esta admirable promesa. "Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia, y tu oración será escuchada". Se dedicó a propagar la devoción al Divino Infante, y la protección milagrosa del Niño Jesús fue tan visible que desperTú un indecible entusiasmo entre los fieles. 

Pronto la devoción al Pequeño Grande, se apoderó de los puntos claves de la nación, y predicadores se dedicaron a hablar a la gente de las maravillas que obtiene un alma cuando honra la infancia de Jesús. Su más simpática devota fue Santa Teresita del Niño jesús (1897). 

En Irlanda, país muy católico, la devoción al Niño Jesús se ha caracterizado por el fervor con el que la gente le hace la novena, y porque en muchísimos hogares se encuentra la imagen del queridísimo Niño, Hijo de Dios. Especial devoción le tienen en esa nación los obreros, para conseguir empleo o para no perder el que ya tienen. 

En Italia, el país donde vive el Papa, la devoción al Niño jesús empezó en grande desde el año 1888, en que en Arenzano entronizaron la imagen del Milagroso , Niño. 

Cuando la gente lo vio aparecer, todos exclamaban.- i" Que lindo, que lindo!" (El mismo Papa León Trece tenia una imagen del Niño Jesús en sus habitaciones pontificias) los devotos se quedaban admirados al ver el rostro tan amable de la imagen del Divino Niño y le tomaron inmenso cariño y gran confianza. 

Y los numerosos devotos que obtenían favores del Niño Jesús contaban por todas partes las gracias obtenidas, y esto atraía más devotos. 

Torrentes de gracias y maravillas Llegaban a quienes le rezaban con fe, y de las más apartadas regiones del país acudían a rezarle al Divino Principito. Sus continuos prodigios electrizaban a las muchedumbres. Y el Santuario del Niño Jesús en Arenzano se convirtió en uno de los sitios de peregrinación más famosos de todo el país. Y el Papa concedió indulgencia especial a quien visitara el Santuario del Divino Niño por 9 domingos. Unos le ofrecían el primer domingo de cada mes, y otros los 9 domingos seguidos. 

Formaron la Asociación de Devotos del Divino Niño que en poco tiempo tenia ya mas de 300.000 socios y que ahora cuenta 

con más de dos millones de inscritos. Fundaron una revista Llamada "El Mensajero del Niño Jesús", que publica ahora más de 60.000 ejemplares mensuales. 

De ese gran Santuario del Milagroso Niño Jesús en Arenzano, Italia, aprendió el Padre Juan del Rizzo la devoción al Divino Niño, que él propagó durante toda su vida en Colombia. 


HISTORIA DE LA DEVOCION AL NIÑO JESUS EN ESPAÑA.

Quizás la nación donde la devoción al Niño Jesús está más extendida es España. Cada devoto del Milagroso Niño se encarga de ser su propagandista. Santa Teresa y San Juan de la Cruz y la Comunidad de Carmelitas se encargaron de difundir entre el pueblo esta bella devoción. Y a principios de este siglo hubo un español, el Señor Montalt, seglar fervoroso que consideró que su misión sobre la tierra era propagar la devoción al Milagroso Niño Jesús. Le parecía que honrar la infancia de Jesús era algo digno de todo esfuerzo. Fundó la revista Llamada "El Mensajero del Niño Jesús", y se dedicó a difundirla por todo el país. Allí se narraban los milagros y favores del Divino Niño y se presentaban lecturas amenas, formativas y agradables. El sabia que las buenas lecturas convierten y hacen mejores a las personas. Organizó una asociación en honor del Divino Niño cada 25 de mes lo consagraban a honrarlo con actos especiales de devoción. 

En Barcelona, la señora Carlota María, obtuvo ser sanada milagrosamente de una gravísima enfermedad por el Niño Jesús y se dedicó a propagar su devoción y a invitar a sus amistades a rezar ante la imagen del Divino Infante, y pronto la devoción al Niño Jesús se hizo famosa en toda la ciudad. Ahora hay miles y miles de corazones agradecidos que bendicen al "Pequeño Grande" por tantos favores recibidos de su bondad. 

De España pasó la devoción del Niño Jesús a Perú donde son tantos los milagros que se han obtenido que la gente le tiene un gran afecto y devoción. Luego pasó a Chile donde la devoción creció rápidamente y el número de devotos del Divino Niño es inmenso, por las bondades sin cuento que El ha prodigado a los que le rezan con le. Allí se ha editado un bello librito titulado "Devocionario del Niño Jesús", y ha tenido enormes éxitos. Una vez más se sigue cumpliendo la promesa de Jesús "lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia y tu oración será escuchada". Orad sin cansaros. Todo el que pide recibe. Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, os lo concederá ".




HISTORIA DE LA DEVOCION AL NIÑO JESUS EN CHILE.

Entre los incontables milagros y prodigios que el Divino Niño ha obrado en favor de sus devotos, hay uno que tiene el mérito de haber contribuido a que en todo Chile se propagara de manera portentosa la devoción a la Santa Infancia del Señor. Oigamos como lo narra la misma persona que lo obtuvo, la cual lo declaró balo juramento, con testigos. Dice así: “ Me atacó una terrible enfermedad de flebitis a una pierna, que me postró por 19 meses en una cama sin poderme mover, y con fiebre continua. Toda la pierna estaba horriblemente hinchada. Un dolor agudísimo en un tobillo me impedía andar y no me permitía ni siquiera colocar el pie en el suelo. El único modo de calmar los intensos dolores era tener el pie en alto, colgado de un cable. Desde el tobillo hasta la rodilla la pierna estaba totalmente hinchada y permanecía fría como un témpano de hielo. 

Un día me visitó una persona muy devota del Niño Jesús y me recomendó que empezara una novena al Divino Niño. Y fué al templo del Niño Jesús y pidió a los sacerdotes que me encomendaran en la Santa Misa. Los médicos ya hablaban de que era necesario cortarme la pierna. Yo prometía en mi corazón al Milagroso Niño Jesús que si me curaba me dedicaría a propagar su devoción.

Por más de un año todos los tratamientos médicos habían resultado inútiles. Llegó el día de la fiesta del Divino Niño. Los padres de la parroquia me mandaron una invitación para que asistiera a la procesión. Me costaba mucho asistir porque los dolores que sentía al moverme eran muy grandes. Sin embargo me hice Ilevar en una silla de ruedas. 

Cuando llegamos a la iglesia ya la procesión había partido. Entonces me quedé allí junto al sitio de las veladoras y me puse a rezar el Santo Rosario con toda fé. Al final del santo rosario y cuando ya la imagen del Niño venía llegando al templo, sentí algo raro en la pierna. Emocionada exclamé: "Qué es esto? qué me pasa en la pierna que me hormiguea? Está caliente. Ya no me duele. Se está deshinchando. Miren cómo me queda el zapato! (que era enorme y cuyos cordones eran larguisimos para que alcanzaran, y ahora habían quedado totalmente sueltos). Y entusiasmada grité: "Estoy sana. Completamente sana. Quiero ir ante la imagen del Niño Jesús para darle las gracias!”. 

Mis acompañantes me miratan atónitos. Yo me levanté de la silla de ruedas y corriendo me dirigí hacia la imagen del Divino Niño caminando ágilmente después de que hacía 19 meses que no podía caminar Al Padre que dirigía la procesión le dije:"Padre, el Niño Jesús me ha curado milagrosamente de una gravísima enfermedad. Esto es un milagro maravilloso” El Sacerdote me miró asombrado y respondió: "Quiera el Divino Niño que así sea. Esperemos a mañana y que los médicos determinen qué le ha sucedido! 
Después de rezar un buen rato ante la imagen del Milagroso amiguito Celestial salí caminando de la iglesia y en el atrio estuve largo rato saludando a mis amistades y recibiendo las felicitaciones de todos los que me habían visto postrada e inmóvil en una cama y con peligro inminente de que me amputaran el pié. Al llegar a mi casa me estaban esperando las personas de servicio, en la puerta para ayudarme a bajar de la silla de ruedas y subirme en brazos al segundo piso y en medio de la admiración de todos subí corriendo las escaleras para abrazar a mi marido que estaba alli con varios amigos que habían ido a consolarme en esta grave enfermedad, pues creían que de la procesión yo volvería terriblemente adolorida y casi moribunda. 

Los muchos amigos presentes no se cansaban de exam¡narme el pie. Me invitaban a hacer movimientos con el pie y yo no sentía dolor alguno. Corrí por toda la casa para, que todos me viesen y se convencieran de que mi curación había sido instantánea y completa. Todos pudieron comprobar que no quedaba rastro alguno de la enfermedad. Mi pié estaba exactamente igual al otro, y pude ponerme los zapatos que ya no usaba desde hacía 19 meses y no sentí la mínima molestia. Al día siguiente fui examinada por los eminentes médicos que antes habían tratado inútilmente de curarme. Todos quedaron admirados y no pudieron dar otra explicación a esta curación total e instantánea sino a una intervención milagrosa del amadísimo Niño Jesús a quien con tanta fé le habíamos hecho la novena y le habíamos suplicado la curación. 

Han pasado varios años. He vuelto a mis actividades y no he vuelto a sentir ni el más leve dolor o molestia en el pié, como si jamás hubiera estado enferma. Con los testigos que presenciaron tan admirabIe favor del Divino Niño, afirmo con juramento todo lo que en esta narración he declarado Y quiero propagar durante toda mi vida la devoción al Milagroso Niño Jesús. 

Firmado: Rosa Fernández de Rué. 
Nota: Con la publicación en periódicos y revistas de este milagro obrado ante tantos testigos, la devoción al Divino Niño se extendió por todas las clases sociales como un incendio por un reguero de pólvora por todo Chile.

HISTORIA DE LA DEVOCION AL NIÑO JESUS EN COLOMBIA.

Desde 1907 la devoción al Divino Niño ha venido extendiéndose por todo Colombia. Primero fueron las Comunidades Carmelitas, y después la Comunidad Salesiana, quienes se han encargado de difundirla, pero los que más han propagado la devoción han sido las personas que han recibido favores prodigiosos del Divino Principito.
Recordemos uno sucedido en 1975 y que contribuyó mucho a difundir esta devoción. Está afirmado con juramento y apoyado por la firma del Sr. Obispo. Dice así: 'Mi hija María de 18 años venía padeciendo terribles dolores de reumatismo. Eran tan grandes los dolores que padecía y tan devastadora la inmovilidad que el reumatismo le estaba produciendo, que viéndola ya en peligro de muerte llamamos al sacerdote que la confesó y le administró el viático y la extremaunción.

No podía hacer el menor movimiento de pies o de manos sin sentir agudísimos dolores. Los medicamentos de los médicos no le producían ninguna mejoría. Uno de los mejores médicos de la ciudad venía cada día a visitarla, pero los ataques reumaticos eran cada día más fuertes y le daban unas convulsiones que la dejaban medio muerta.

El 10 de noviembre del año pasado cuando en uno de los terribles ataques creí que se moría al ver que recobraba otra vez el habla, se me ocurrió una idea: corrí a mi habitación y me traje una imagencita del Divino Niño que nosotros veneramos con mucho cariño, y acercándome a la enferma le dije.. "Hija, Nuestro Señor hizo la promesa de que si le pedimos por los méritos de su infancia nuestra oración será escuchada. Pidámosle por los méritos de sus 12 primeros años de vida que si te conviene para la salud del alma, te conceda la salud del cuerpo. Dale un beso a la imagen del Divino Niño y la colocamos luego junto a los pies que tanto te duelen". Ella besó amorosamente al queridísimo Niño Jesús y luego colocamos la imagen en el lécho, junto a la enferma y rezamos con toda fe. 

Pasada una hora, de pronto mi hija gritó entusiasmada: "Papá, papá estoy curada" Y para demostrarme que si era verdad, movía los brazos y los pies en todas direcciones sin sentir el menor dolor (siendo que hasta hacia unos minutos al menor movimiento de un brazo o de un pie daba un grito de dolor). Estaba totalmente curada. 

Pronto nos reunimos todos los familiares y emocionados dimos gracias al Milagroso Niño Jesús que hace tales maravillas. Después de once meses mi hija se encuentra muy robusta y sin el más mínimo dolor de reumatismo y recomendamos a las personas necesitadas a que en cualqu¡er angustia dolor o necesidad invoquen con toda confianza al Niñó Jesús que tanto goza ayudando a los necesitados. 

El Señor Obispo que nos honra con su amistad y que había venido varias veces a visitar a la enferma, atestigua también este milagro que los médicos no han logrado explicar. 
Certificamos que esta declaración es verdadera, firmado: Monseñor Heladio, Obispo de Cali.

Firmado, con inmensa gratitud al Niño Jesús: Manuel Sinisterra. Cali - 1976. 

Con favores semejantes el Divino Niño Jesús ha ido tomando posesión del corazón de miles y miles de colombianos y hoy es dificil encontrar alguno ciudad importante del país donde no haya una imagen del Divino Niño. Sus devotos al propagar los favores que han recibido, van difundiendo cada vez más su devoción, y Jesús sigue cumpliendo la promesa que hizo hace dos mil años: "Lo que pidiereis al Padre en mi nombre, os lo concederá".


EL PADRE JUAN DEL RIZZO Y LA DEVOCION AL NIÑO JESUS.

En 1914 llega a Barranquilla, Colombia, el Padre Salesiano Juan del Rizzo. El Padre Juan fue enviado por las calles de la ciudad a pedir limosnas para la construcción del templo pero nada consiguió.

Hasta que un día se le ocurrió: voy a pedirle a Nuestro Señor por los méritos de su infancia, que me ayude. y empezó a rezarle al Niño Jesús y el éxito en su labor fue inmenso.

Desde entonces el Padre del Rizzo se convirtió en un verdadero enamorado de la devoción al Divino Niño y se propuso dedicar su vida a propagar esta devoción.
En Barranquilla propagó la devoción al Niño Jesús por 13 años. Luego pasó a Medellín y siguió recomendando a todos que cualquier favor que necesitaran lo pidieran a Jesús por los méritos de su infancia. Al principio el Padre Juan veneraba la imagen del Niño jesús de Praga pero alIi una antigua asociación le prohibió hacerlo alegando que ellos tenían la exclusiva de esa devoción.

Entonces el Padre se dijo: "Lo importante no es cómo esté vestida la imagen del Divino Niño. Lo que vale es venerar su santa infancia los primeros doce años de su vida humana sobre la tierra. Buscaré otra imagen del Divino Niño y propagaré su devoción. Porque quien hace los milagros no es la imagen (que es de yeso, madera, cartón o telas que no pueden hacer milagros). El que hace milagros es Jesucristo que está en el cielo, que ha prometido: "Tu oración será escuchada si me pides por los méritos de mi infancia” y Dios ha demostrado con asombrosos milagros lo mucho que le gusta la devoción al Divino Niño Jesús".

Y el Padre Juan, al ser trasladado a Bogotá, en 1935 se encontró en el Almacén el Vaticano una hermosisima imagen del Divino Niño, vestido como se visten los niños de Nazaret, su tierra: túnica rosada, cinturón verde, y con los pies descalzos como los niños pobres de Israel, el grupo al cual pertenecía el Niño Jesús. 

Es una imagen verdaderamente hermosa y atrayente. (Si otros niños son tan hermosos y amables, qué tal sería el Divino Niño, el más puro, el más amable y el más simpático de todos los niños del mundo?).

En el Barrio 20 de Julio de Bogotá, colocó el Padre Juan la preciosa imagen del Milagroso Niño Jesús en unos terrenos deshabitados y pobres, y empezó a narrar a las gentes los maravillosos prodigios que Jesucristo hace a quienes honran su santa infancia. Y los milagros empezaron a multiplicarse. 

Desocupados que conseguían empleo. Enfermos que sanaban. Hijos perdidos que volvían al hogar. Personas solteras que lograban formar un dichoso hogar en santo matrimonio. Negocios que se arreglaban. Angustias que se alejaban. Paz para las familias, y sobretodo, conversión de pecadores que es el milagro más importante y que más debe desear todo buen cristiano. 

El Padre Juan insistía mucho a los devotos que para tener contento a Nuestro Señor es necesario cumplir el tercer mandamiento que consiste en santificar las fiestas. Y que santificar la fiesta es descansar el día del Señor y no dejar ningún domingo sin asistir a la Santa Misa. También recordaba a las gentes que es necesario dar limosnas que a uno le cuesten, porque la limosna borra muchos pecados, según dice la Biblia.

Y no se cansaba de recomendar a todos la confesión y la comunión frecuente recordando la promesa del libro Santo: “Un corazón arrepentido Dios nunca lo desprecia”.

Comentarios